Martín
Amado Martínez M
CNP: 11806
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¡Primera
beata de Venezuela!
En
la capital del estado Aragua confluyen diversos atractivos,
los cuales motivan la visita de viajeros provenientes
de distintas localidades venezolanas e incluso de otros
países, según sea la fecha del año
o la festividad popular que sea celebrada, y el turismo
religioso no escapa a esta realidad.
En este sentido vale destacar el que Maracay cuenta
con un personaje cuya memoria, con el tiempo, se ha
convertido en símbolo de fe debido a los múltiples
favores concedidos a los creyentes, debido a lo cual
y gracias al pronunciamiento del hoy fallecido Papa
Juan Pablo II se convirtió, en 1995, en la primera
beata de Venezuela. Se trata de la Madre María
de San José.
Ello despertó el interés de la colectividad
venezolana por conocerla y visitar la capilla donde
se encuentra exhibido su cuerpo incorrupto, pues nuestro
pueblo se ha mostrado siempre sensible y motivado ante
los actos y temas relacionados con Dios.
Sobre
su vida...
Los
datos biográficos de la Madre María de
San José indican que nació en la ciudad
de Choroní, municipio Girardot del Estado Aragua,
el 25 de abril de 1875 en el hogar de Clemente Alvarado
y Margarita Cardozo.
Su bautizo fue llevado a cabo el 13 de octubre de ese
mismo año, bajo el nombre de Laura Evangelista
Alvarado Cardozo, y en cuanto a su primera comunión
vale mencionar que fue realizada el 8 de diciembre de
1888.
La
niña del Cristo
Según
lo indican los datos encontrados la niñez y adolescencia
de Laura Evangelista le permitió ofrecer distintos
testimonios de su entrega cristiana y fuerza de voluntad.
Incluso algunos textos aseguran que a temprana edad
ya se le escuchaba decir que quería deslizar
su vida entre el calvario y el altar.
En cuanto a su primera comunión, es importante
resaltar que la realizó a la edad de 13 años,
cuando se ofreció a Dios como esposa, y desde
entonces se dedicó a la enseñanza de un
grupo de niños de escasos recursos bajo el techo
de su propio hogar, con lo cual creó una escuela
católica gratuita. Como siempre llevaba un crucifijo
sobre el pecho las personas comenzaron a llamarla: "La
Niña del Cristo".
¡Para
alabar a Dios!
A
la edad de 16 años fundó, junto al Padre
Vicente López Aveledo, el Hospital San José,
primero con el cual contó Maracay. Allí
trabajó como voluntaria e impartió catequesis.
Su entrega a los niños y enfermos la condujo
a ofrecer toda su atención a quienes en Maracay
se convirtieron en víctimas de una epidemia de
paludismo, tuberculosis, anquilostomiasis y gastroenteritis.
Cada día dedicaba más y más tiempo
a los enfermos, debido a lo cual permanecía más
horas en el mencionado centro de salud, hasta que terminó
por hacerlo su residencia. El 5 de mayo de 1896 fue
nombrada directora del mismo y el 11 de febrero de 1901
fundó, también con el apoyo del Padre
López, la congregación de Hermanitas Hospitalarias
de San Agustín, o Agustinas Recoletas.
Con
apenas 26...
Hacia
1902, con apenas 27 años, fue nombrada superiora
general de la mencionada congregación. Asumió
la regla de San Agustín y el hábito de
Santa Rita y se mantuvo en ese cargo hasta el 02 de
abril de 1960, cuando finalmente muere.
Su actividad estuvo caracterizada por la fundación
de asilos, orfanatos y colegios. Por su parte el Papa
Juan Pablo II la declaró oficialmente beata,
el 7 de mayo de 1995, con lo cual se convirtió
en la primera Beata venezolana.
Huérfanos
y enfermos
Su
dedicación la condujo a recorrer Maracay, Caracas,
Barquisimeto, La Victoria, Los Teques, Calabozo, Puerto
Cabello, Valencia y Coro, lugares a los cuales hizo
llegar su mensaje pleno de solidaridad y amor.
En cuanto a la creación de fundaciones benéficas
para huérfanos, niños abandonados y ancianos,
vale destacar que en total fueron establecidas 4035
casas en todo el país, con lo cual trascendió
a través del recuerdo que generó en los
agradecidos a quienes ayudó.
Cuerpo
incorrupto
Fueron
numerosos los casos introducidos ante el Vaticano, desde
1983, a fin de iniciar el proceso de virtudes de la
Madre María. Ello permitió el que fuera
declarada Venerable, el 7 de marzo de 1992.
Con ello quedó abierta las posibilidad de su
beatificación y debido a ello, una vez cumplidos
los requisitos de ley, procedieron a la exhumación
de sus restos el 19 de enero de 1994. La mayor sorpresa
fue ocasionada por el hecho de hallar su cuerpo incorrupto,
en medio de una urna de madera prácticamente
destruida debido a la humedad del subsuelo.
Pequeño
museo
Quienes
visitan el Santuario de la Madre María de San
José tienen la posibilidad de apreciar, a través
de un sencillo recorrido, algunos de los objetos personales
que utilizara durante parte de su vida como religiosa,
así como algunos cuadros y fotografías
familiares.
El recorrido y explicación es ofrecido por voluntarios
que orientan sus esfuerzos a enaltecer la memoria de
la primera beata de Venezuela y explicar a los visitantes
todo lo relacionado con la vida que desarrolló
a lo largo de 92 años.
Agradecimiento
póstumo
Asimismo,
entre los aspectos que más llaman la atención
de todo cuanto allí se encuentra destacan tanto
el cuadro que muestra el rostro de la Madre María
de San José, elaborado a base de granos, como
las numerosas placas que adornan algunas paredes desde
el techo hasta el suelo.
Este tipo de expresiones denotan la fe de su pueblo,
así como el agradecimiento por los favores recibidos.
Hoy en día su Santuario es visitado por cientos
de personas y son recaudadas pruebas para la comprobación
de un nuevo milagro, con lo cual se abrirían
las puertas a su canonización.
Martín
Amado Martínez M
martin@caminosdevenezuela.com |