Humberto Estanga
y su esposa Miriam, zulianos de pura cepa, decidieron radicarse en Sanare
luego de recorrer distintas localidades. Querían construir una casa
de campo para su numerosa familia y encontraron en el Jardín de Lara
el espacio idóneo para llevar a cabo su proyecto.
Al llegar se enamoraron del pueblo, de la amabilidad y carisma de su gente,
iglesias, plazas y tradiciones. Enseguida hicieron amistad con el famoso Caimán
de Sanare, quien aparte de sus cuentos se ocupa en alegrar el espíritu
de todos a punta de chistes.
De
casa familiar a posada…
Fue su contacto
con Manuel Saavedra, reconocido en todo el país por su restaurante
y por su posada, ambos con el nombre de El Encanto, que se motivaron a convertir
su casa de descanso en posada.
Y es que como los hijos se fueron casando
y formando sus propios hogares, cuando llego su momento de jubilarse como
profesionales hicieron lo que dice la canción “Amalia Rosa”,
según lo cuenta la propia Miriam: De Maracaibo salieron dos palomitas
volando…
Ahora en Sanare dedican su tiempo a la atención de los visitantes,
plenos del calor y alegría que los caracteriza como zulianos, y se
encuentran felices de tener la posibilidad de conocer a infinidad de personas.
¿Por qué Rosas de Palmira?
Miriam es una persona espiritual, devota
de la Rosa Mística, aparte de ello ama las flores y en especial las
rosas, en sus distintos colores y aromas, lo cual explica el amplio colorido
y diversidad de flores que adornan cada espacio de su posada.
Por otro lado, la misma se encuentra ubicada en la zona de Sanare conocida
como Palmira. Rosas
de Palmira surgió como el nombre ideal, para hacerle honor esta comunidad.
Variados atractivos
Entrada
la tarde Humberto se hace sentir a través de su melodioso canto, toma
cualquiera de sus dos guitarras o cuatros (Las guitarras fueron un obsequio
de sus nietas) y entre cada acorde comparte con
sus
huéspedes, e incluso complace sus peticiones musicales.
En las mañanas destacan los desayunos criollos, los cuales constan
de caraotas, queso, tajadas, carne mechada, crema y aguacate. Los
Comodidad
y buen trato
mismos
son preparados por uno de sus hijos, quien actualmente se forma como chef
en la escuela de Carlos Soto.
Actualmente la
capacidad máxima de la Posada Rosas de Palmira facilita el hospedaje
de 25 personas (4 cabañas y 3 cuartos matrimoniales) con total comodidad,
aunque en muy poco tiempo se hallara operativo un nuevo espacio para 6 personas
mas, y como meta futura, la inclusión de un comedor exclusivo para
los clientes.
La parte superior de la casa funge como espacio propicio para la realización
de conferencias, para grupos pequeños. Cada cabaña cuenta con
distintas comodidades entre las cuales destacan: Televisión, nevera
ejecutiva, tostadora de pan y cafetera. No hace falta aire acondicionado pues
Sanare se ubica en el nacimiento de la cordillera andina, y el clima es en
verdad muy fresco.